El Valle de Uco, la Tierra Prometida

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José “Pepe” Galante, enólogo responsable de la Bodega Puramun, cuenta al detalle de dónde provienen sus prestigiosos vinos.

El proyecto Puramun, encabezado por el reconocido enólogo mendocino José “Pepe” Galante, e impulsado por su propia familia, comenzó a gestarse en el año 2010 como una respuesta ante la necesidad de experimentar con los distintos terroir del Valle de Uco, una zona situada al sur de la provincia de Mendoza, Argentina, que es protectora de las cepas de mayor calidad a nivel internacional.

Con más de 40 años de experiencia en el mundo del vino, nadie más que Galante conoce a la perfección los secretos de una tierra que considera sagrada para la vitivinicultura. Desde el comienzo, Puramun siempre apuntó al mercado internacional, en pos de mostrar al mundo todo el potencial del suelo mendocino. La primera cosecha fue en el 2011, y se trató de uvas de Malbec; se obtuvieron 1.000 cajas y todas se vendieron rápidamente en los Estados Unidos.  

“Todos nuestros vinos se elaboran 100% con uvas del Valle de Uco, lugar al que considero `la tierra prometida´”, afirma Galante con orgullo. Él comenzó a estudiar estos suelos a principios de 1990 y confiesa haberse enamorado de la zona desde el primer momento.

“El Valle de Uco es como un anfiteatro en la montaña: te permite cultivar el mismo varietal a distintas alturas, por tratarse de un lugar donde los suelos son de origen aluvional. Esa inmensa `piscina´ se rellenó con material de arrastre de la montaña, por eso hay una diversidad de suelos enorme. Es un lugar soñado para mí”, comenta el experto.

El proceso del vino es sumamente cuidado en cada una de sus etapas. La incansable búsqueda y la experimentación son los pilares fundamentales de este proyecto: “Lo que nosotros buscamos es seleccionar distintas parcelas de diferentes productores, lugares, alturas, y tipos de suelo, y de esa manera hacemos un vino 100% Malbec”, explica el enólogo, y detalla: “Las zonas que más me gustan son Eugenio Bustos, Vista Flores, Chacayes y Gualtallary, por la expresión que allí tiene esta variedad de uva. El resultado final es un vino con muy buena complejidad y con todo el potencial y la expresión que tiene el Malbec en el Valle de Uco”.

En poco tiempo, el volumen de las cosechas de Puramun se fue incrementando y, durante los últimos años, la familia Galante ha podido expandir sus mercados de exportación. Actualmente, la bodega lleva sus vinos a siete países, ocho si contamos a la Argentina como el último mercado incorporado a la lista (desde el 2017). En Canadá y Estados Unidos importa Vino del Sol; en Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Dinamarca importa AdBibendum; y en Perú importa Best Brands. Recientemente, se han iniciado tratativas con un nuevo importador para sumar Alemania a la red de distribución y lograr que el espíritu del Valle de Uco no conozca fronteras.

 

 

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José “Pepe” Galante, el apasionado revolucionario del vino

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Es conocido en la historia del vino argentino como el padre de la vitivinicultura
moderna y sus creaciones son altamente calificadas a nivel mundial.
Un hombre cuya visión elevó la calidad de nuestra producción.

Durante la década de los 80, la vitivinicultura argentina atravesó por un cambio de paradigma que no sólo renovaría sus procesos de producción sino que, además, resignificaría la manera en la que concebimos la cultura del vino local. La llamada “revolución vitivinícola” fue un hecho trascendental que significó el posicionamiento de nuestro país como un referente de excelencia a nivel mundial, y que hoy inspira a las nuevas generaciones de enólogos a superar los límites de lo establecido.

José “Pepe” Galante, enólogo y propietario de la Bodega Puramun, es considerado como el padre de la vitivinicultura moderna en Argentina precisamente por ser el pionero de esta revolución. Descendiente de inmigrantes italianos, su infancia transcurrió entre viñedos y rodeada de pasión por el vino. “Mi nono y mi papá trabajaron toda la vida en el mundo del vino, por lo que la vitivinicultura estuvo siempre presente en nuestra vida familiar”, cuenta Galante, quien aseguró que, de todos modos, no fue fácil su elección vocacional: “No estaba en mis planes estudiar Enología. En un principio, había rendido el ingreso a la Facultad de Ciencias Económicas, pero luego hubo algo interior que me dijo: `No, esto no es para vos´. Tendría que ir a un psicólogo para develar ese misterio, porque después de ese `click´, automáticamente me inscribí en la Facultad de Enología, una carrera poco habitual en ese entonces y sin el glamour que tiene ahora”.

Egresado de la Facultad Don Bosco (la primera de Latinoamérica en ofrecer formación universitaria para interpretar los fenómenos del vino) con el título de Licenciado en Enología e Industria Frutihortícola, se desempeñó durante tres décadas y media como Jefe de Enología en la reconocida Bodega Catena Zapata (1976 – 2010), ubicada en Luján de Cuyo. Fue allí donde, junto a Nicolás Catena Zapata, logró revolucionar la industria vitivinícola, convirtiendo a la bodega en la primera de Argentina en exportar vinos finos.

Según destaca en su historia Catena Zapata, previo a los años 80, Francia mantenía la supremacía en los mercados internacionales como productor de calidad, y únicamente Estados Unidos, con sus vinos californianos, se posicionaba como su principal competencia con la exportación de Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Argentina, cuyo gobierno militar atravesaba una fuerte crisis política y económica, sólo producía vinos a granel, al igual que Chile. Pero no pasaría mucho tiempo para que nuestro país rompiera con esas estructuras.

“Apostamos al futuro del vino argentino sabiendo que la clave estaba en producir para los mercados internacionales”, señala Galante, y agrega: “Me tocó liderar el equipo de Enología junto a Pedro Marchegui, quien se ocupaba de la parte agrícola. Realmente fue maravilloso haber sido partícipe activo de todo ese fenómeno que ocurrió en el país. Pudimos develar el potencial que tiene el vino argentino, y hoy está posicionado y reconocido en el mundo como un producto de gran calidad”.

En el año 2010, Galante pasó a sumarse al equipo de Bodegas Salentein (donde aún trabaja), entusiasmado por lo que significaba para él trabajar en el Valle de Uco. “El Valle de Uco es apasionante. Es como un anfiteatro en la montaña que te permite cultivar el mismo varietal a distintas alturas. Empecé a visitarlo hace ya muchos años, allá por principios de los 90, y me enamoré de ese lugar”, manifiesta el enólogo.

Ese mismo año también nació su actual proyecto familiar: Puramun. Hoy, a sus 67 años, y tras una larga y prestigiosa trayectoria en la enología, su búsqueda se enfoca en ofrecer al mundo la mejor expresión del Valle de Uco en cada copa de Malbec, Chardonnay y Co-fermented, sus tres creaciones y motivos de orgullo.

Puramun, la joven promesa de los vinos de alta gama

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Con la impronta de José Galante, cada una de las botellas que elabora esta bodega logra captar la esencia y el espíritu del Valle de Uco.

Al sur de la Ciudad de Mendoza, a poco más de una hora de viaje, se extiende la inmensidad del Valle de Uco, donde las montañas se elevan hasta lo más alto del cielo y se respiran aires de pureza. No es casualidad que las postales de este lugar siempre estén acompañadas de hileras de viñedos, alimentadas por el agua de deshielo y dispuestas casi a la perfección sobre los pies de la Cordillera; no es casualidad porque resulta ser la mejor región del país para el cultivo de la vid.

“Si comparamos el vino del Valle de Uco con el de cualquier otra región de Mendoza, podremos sentir la diferencia. Hablamos de una zona capaz de producir un vino con identidad propia gracias al clima, al suelo y a las diferentes altitudes”. Estas palabras, volcadas en una entrevista audiovisual para la distribuidora Vino del Sol, dejan entrever el amor y la pasión que José “Pepe” Galante siente por estas tierras, protectoras del secreto para la elaboración de los vinos Puramun.  

Galante tiene más de 40 años de experiencia y trayectoria en la enología y es reconocido como el padre de la vitivinicultura moderna en Argentina, ya que supo sentar las bases de un país capaz de producir vinos con los más altos estándares de calidad a nivel mundial.

Su inquietud por ofrecer al mundo la mejor expresión del Valle de Uco se materializa en Puramun, su actual proyecto familiar. El mismo nació en el 2010 y es el primero capaz de concentrar toda la sabiduría de “Pepe” en una nueva propuesta vitivinícola. Recordando la historia de sus antepasados, Galante y sus hijos seleccionaron una palabra del idioma de los primeros habitantes de la región: el mapudungun. Puramun significa búsqueda, encuentro y cosecha, y su etiqueta refuerza esa idea con la figura de un laberinto conformado por viñedos.

La complejidad que caracteriza a las elaboraciones de Galante es producto de un arduo y fino proceso de selección de uvas provenientes de distintos terruños de Tunuyán y San Carlos. En 2016, el enólogo fue homenajeado por Tim Atkin, un influyente crítico de vinos inglés, como “leyenda de la enología argentina”.

Por el momento, Puramun produce tres tipos de vinos: Reserva Malbec, Reserva Chardonnay y CoFermented, un 67% Malbec y 33% de Petit Verdot.

Los proyectos son muchos: un nuevo varietal que ya se está gestando, crecer en el mercado nacional y seguir llegando como excelente embajador del vino mendocino a las mesas de Estados Unidos y Europa.

La verdad sobre los vinos de alta gama

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Si bien los vinos de alta gama se encuentran en el sector más exclusivo del mercado, no es el precio donde tenemos que poner el ojo para diferenciarlos, sino en la calidad de su composición. Las diversas técnicas hacen de su deleite una experiencia única y enriquecedora.

Así como cada ciudad del mundo tiene su propia identidad, con la particular forma de ser de sus habitantes, cada porción de tierra es capaz de dar frutos de distinta naturaleza. Y esto no sólo se debe a razones como el clima, la altitud o las variedades de la plantación, sino también a la forma en la que esa tierra es trabajada.

Existen miles de combinaciones y procedimientos posibles para la preparación de un vino de calidad y, a su vez, cada profesional de la enología tiene su propio estilo, deja su propia huella. Ninguna cosecha es igual a otra, aunque hablemos de un mismo terruño.

El vino de alta gama se caracteriza por haber atravesado un proceso de elaboración sumamente extenso y cuidado: desde la plantación del viñedo, pasando por la selección de la uva, hasta la utilización de las técnicas enológicas más refinadas. A esto le podemos sumar la trayectoria y el reconocimiento de la bodega. Es por esto que el precio suele acompañar el nivel de calidad de la bebida; algunos son más caros, otros menos, pero siempre marcan distancia de aquellos de consumo más masivo y simplista precisamente por el arduo trabajo que tienen detrás.

Según lo plasma la sommelier Verónica Gurisatti en la web del club de vinos BonVivir, la etapa más importante para la elaboración de un vino de alta calidad está en el viñedo. Las plantas son cuidadas una por una, se les sacan las hojas que sobran para que los racimos logren obtener una mejor luz solar y se procura que haya una buena circulación de aire.

La alta densidad por hectárea permite la competencia entre las plantas para obtener como resultado racimos más concentrados. Estos viñedos suelen ser de bajo rendimiento, así los nutrientes se distribuyen mejor.

También es importante la región que se elige para el crecimiento de los viñedos. Aquí, el trabajo del ingeniero agrónomo es crucial para cuidar los suelos y los sistemas de riego. Este, junto al enólogo a cargo, estudiarán las plantaciones y decidirán cuándo es el momento adecuado para la cosecha.

Posteriormente, los racimos pasan por varios procesos de selección, con la finalidad de separar los mejores granos de uva. Para su fermentación existen técnicas muy variadas con las que los profesionales de la vitivinicultura pueden experimentar.

En su último reporte, Tim Atkin, el reconocido crítico inglés, nombra a los 100 mejores vinos argentinos de alta gama. Entre ellos figuran varietales premium de bodegas mendocinas como Salentein, Cadus, Puramun, Catena, Chacra y Piedra negra entre otros.